En Finca Vida Libre, a menudo miramos hacia las cumbres y nos preguntamos qué habrá más allá. Si sigues esas carreteras serpenteantes hacia el corazón de Gran Canaria, llegarás a Artenara. Al ser el pueblo más alto de la isla, es un lugar donde el aire es puro, el silencio es profundo y las vistas te hacen sentir como si estuvieras en el fin del mundo.
El ascenso: hacia el corazón de la isla
El trayecto hasta Artenara es una experiencia en sí misma. Dejarás atrás el verdor exuberante de Moya para subir a las tierras altas, escarpadas y con aroma a pino.
- Distancia: aproximadamente 18 kilómetros.
- Tiempo de viaje: unos 35 o 40 minutos.
- La ruta en Google Maps
La carretera tiene curvas y tramos empinados, pero cada giro revela un panorama nuevo y asombroso. Tómatelo con calma, disfruta de las curvas y observa cómo se transforma el paisaje.

¿Qué descubrir en Artenara?
Artenara es famosa por su historia "viva". Incluso hoy en día, muchos lugareños viven en modernas casas cueva, que se mantienen frescas de forma natural en verano y cálidas en invierno.
Lo más destacado de tu visita:
- Mirador de Unamuno: este mirador ofrece una vista impresionante de la caldera volcánica (Caldera de Tejeda). El famoso escritor español Unamuno la describió como una "tempestad petrificada", y en cuanto estés allí, entenderás perfectamente por qué.
- Museo de Casas Cueva: para comprender realmente cómo se ha vivido aquí durante siglos, visita este museo etnográfico. Es una mirada fascinante a una forma de vida única.
- Mirador del Cristo de la Silla: para conseguir la foto más emblemática, sube hasta la estatua del Cristo que domina el pueblo. Desde aquí, puedes ver tanto el Roque Nublo como el Roque Bentayga alzándose a lo lejos.
- Iglesia de San Matías: una preciosa iglesia de piedra roja característica, situada en la tranquila plaza del pueblo.
Por qué debe formar parte de tu viaje
Artenara encarna el espíritu de "Vida Libre": una vida en armonía con los elementos. Es un lugar que vibra con una energía ancestral. Regresar a la finca después de un día en las altas montañas se siente como volver a tu propio santuario privado, con la mente aún llena de esos horizontes infinitos.
Consejo de la Finca: de regreso, para en una de las pastelerías de la carretera para comprar dulces de almendra locales (bienmesabe). No hay nada mejor que disfrutarlos al volver a la finca con una cafetera recién hecha.



¿Te apetece tocar el cielo? Añade Artenara a tu lista de visitas obligadas durante tu estancia en Finca Vida Libre. Es una perspectiva que no olvidarás fácilmente.
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